Mi mundo mágico...


dulce caramelo rojo brillante cubriendo una manzana..

dulce caramelo rojo brillante cubriendo una  manzana..




Los científicos han demostrado que el chocolate posee sustancias que mejoran el estado de ánimo con propiedades antidepresivas, desencadenando una sustancia química que produce placer en el cerebro, la serotonina.
Una taza de chocolate....
Yo le llamo el Quitapenas...


Algodón de azucar... Las veces que lo compartí con mis amigos en mi infancia.....

Algodón de azucar... Las veces que lo compartí con mis amigos en mi infancia.....

¿Quién no recuerda aquellas piruletas?....

¿Quién no recuerda aquellas piruletas?....

¿Y tu? ¿Como te comes los helados?.... Es una pregunta muy importante......

¿Y tu? ¿Como te comes los helados?....  Es una pregunta muy importante......

Os contaremos Cuentos para el alma...
Historias de Amor......
Poemas.....
Y otras cositas más...

miércoles

ANTES DE LAS SOMBRAS (dedicado a Gloria)


Lo primero fue, casi obligada y tipicamente, no recordar dónde había dejado las llaves.

Después vino olvidarse del nombre de algún nieto, quedarse parado en mitad de la calle sin saber

a dónde se dirigía, lo esperado.

Lo que sí recordó fue la promesa que se había hecho a sí mismo hace mucho tiempo, de modo que llenó una pequeña maleta y escribió la carta para su hija, diciéndole que iba a estar bien, que no quería ser una carga para nadie ni recordado como un desecho humano, que ya les escribiría y que no se preocuparan por el testamento, todo estaba arreglado.

De esta manera, a sus ochenta y dos años apareció una fría mañana de noviembre en Paris, eligió esta ciudad porque había vivido veinte años exiliado en Lyon y hablaba perfectamente francés, porque a nadie se le ocurriria buscarlo allí y porque, qué diablos, si en alguna ciudad había que esperar la llegada de la muerte, no existía en todo el mundo un lugar mejor que este.

Los primeros días se hospedó en uno de los mejores hoteles de la ciudad, cerca de la ópera, y vivió a cuerpo de rey, por el día paseaba por los puentes, viendo como los bateaux atravesaban el Sena o se sentaba en un banco cercano a la gran torre gris, por la noche cenaba langosta o cosas parecidas que nunca había probado y se dormía preguntándose si al día siguiente recordaría quién era o dónde estaba.Sin embargo pasó más de un mes y el dinero comenzaba a escasear, tuvo que trasladarse a una modesta pensión en Monmartre y cambiar las suculentas cenas por el embutido y el queso que compraba en una tienda cercana, no le preocupaba, lo peor era el frío que parecía haberse instalado en sus huesos y no había manera de hacer desaparecer.

Un día paseaba por Pére Lachais, balanceando su bastón en el aire como queriendo ahuyentar la duda sobre si había hecho lo correcto o debería volver a casa y esperar su fín en una cama caliente, rodeado de los suyos como cualquier viejo normal y corriente.Entonces la vió,vestía un abrigo negro hasta los pies y un sombrero anacrónico y exagerado, estaba frente a la tumba de Oscar Wilde y sollozaba como una niña.Sin dudarlo se acercó a ella y con cortesía le ofreció un pañuelo, ella lo tomó agradecida y le explicó que venía cada mes a mostrar sus respetos a la figura del genio inglés.Se llamaba Josiane y tendría unos setenta y muchos, él no preguntó, vestía y se comportaba de manera afectada como las damas de antes y le robó el corazón desde el primer café que tuvo a bien aceptar en un bistró del centro.Le contó que había sido una famosa bailarina del Moulin Rouge cuándo era joven, pero se gastó el dinero y la fama con un mal hombre.

Pronto la ciudad de la luz comenzó a pertenecerles solamente a ellos,iban a curiosear dónde los bouquinistes, compraban flores frente a Notre Damme y el mundo les volvió a parecer digno de asombro y la vida de ser vivida.Él gozaba de una memoria prodigiosa, como cuándo era joven y ella reía tapándose decorosamente la cara con sus ocurrencias.Josiane tenía una buhardilla en Montparnasse y el día de nochebuena cenaron Champaigne y pato asado e hicieron el amor y se durmieron abrazados.

De noche lo despertaron los sollozos de ella, le preguntó alarmado qué le ocurría y ella, entre lágrimas le dijo:

-Tengo miedo de que mañana no me recuerdes.-él la besó en la frente y la atrajo a sus brazos, le contestó suavemente:

-Nosotros no tenemos pasado ni futuro, sólo presente y lo único que importa es que ahora estoy aquí contigo, amándote.

Y por un tiempo que no importa si fue mucho o poco, porque nosotros no podemos medirlo, así fue para los dos, justo antes de las sombras.