Mi mundo mágico...


dulce caramelo rojo brillante cubriendo una manzana..

dulce caramelo rojo brillante cubriendo una  manzana..




Los científicos han demostrado que el chocolate posee sustancias que mejoran el estado de ánimo con propiedades antidepresivas, desencadenando una sustancia química que produce placer en el cerebro, la serotonina.
Una taza de chocolate....
Yo le llamo el Quitapenas...


Algodón de azucar... Las veces que lo compartí con mis amigos en mi infancia.....

Algodón de azucar... Las veces que lo compartí con mis amigos en mi infancia.....

¿Quién no recuerda aquellas piruletas?....

¿Quién no recuerda aquellas piruletas?....

¿Y tu? ¿Como te comes los helados?.... Es una pregunta muy importante......

¿Y tu? ¿Como te comes los helados?....  Es una pregunta muy importante......

Os contaremos Cuentos para el alma...
Historias de Amor......
Poemas.....
Y otras cositas más...

martes

El hombre de la Ventana






Dos hombres, ambos seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación en un hospital. A uno de ellos se le permitía sentarse en su cama por una hora cada tarde para ayudar a drenar los fluidos de sus pulmones. Su cama estaba junto a la única ventana del cuarto.

El otro hombre debía permanecer todo el tiempo en su cama tendido sobre su espalda.

Los hombres hablaban por horas y horas. Hablaban acerca de sus esposas y familias, de sus hogares, sus trabajos, su servicio militar, de cuando ellos han estado en vacaciones, etc. Y cada tarde, en la cama cercana a la ventana, el hombre que podía sentarse se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero de cuarto las cosas que el podía ver desde allí.

El hombre en la otra cama, comenzaba a vivir, en esos pequeños espacios de una hora, como si su mundo se agrandara y reviviera por toda la actividad y el color del mundo exterior. Se divisaba desde la ventana un hermoso lago, cisnes, personas nadando y niños jugando con sus pequeños barcos de papel. Jóvenes enamorados caminaban abrazados entre las flores de todos los colores del arcoiris. Grandes y viejos árboles adornaban el paisaje y una ligera vista del horizonte en la ciudad podía divisarse a la distancia.

Como el hombre de la ventana describía todo esto con exquisitez de detalle, el hombre de la otra cama podía cerrar sus ojos e imaginar tan pintorescas escenas.

Una cálida tarde de verano, el hombre de la ventana le describió un desfile que pasaba por ahí. A pesar de que el hombre no podía escuchar la banda, él podía ver todo en su mente, pues el caballero de la ventana le representaba todo con palabras tan descriptivas. Días y semanas pasaron.

Un día la enfermera de la mañana llegó a la habitación llevando agua para el baño de cada uno de ellos, y descubre el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, el mismo que había muerto tranquilamente en la noche mientras dormía. Ella se entristeció mucho y llamó a los dependientes del hospital para sacar el cuerpo.

Tan pronto como creyó conveniente, el otro hombre preguntó si podía ser trasladado cerca de la ventana. La enfermera estaba feliz de realizar el cambio, luego de estar segura de que estaba confortable, ella le dejó solo.

Lenta y dolorosamente se incorporó apoyado en uno de sus codos para tener primera visión del mundo exterior. Finalmente iba a tener la dicha de verlo por sí mismo. Se estiro para, lentamente girar su cabeza y mirar por la ventana que estaba junto a la cama.

Solo había un gran muro blanco. Eso era todo.

El hombre preguntó a la enfermera qué pudo haber obligado a su compañero de cuarto a describir tantas cosas maravillosas a través de la ventana. La enfermera le contestó que ese hombre era ciego y que por ningún motivo él podía ver esa pared.

Ella dijo:

-Quizás él solamente quería darle ánimo...